El Imperio de los Sentidos / In the Realm of Senses (1976)



Clásica y controvertida película del renombrado director japones Nagisa Oshima y miembro vitalicio del club de películas de distribución comercial que muestran escenas de sexo no simulado, El Imperio de los Sentidos resalta a primera vista por la facilidad con la que el director recrea la experiencia sexual de manera fluida y en constante contacto con la crítica social característica del director. El imperio de los Sentidos resalta dentro de la basta filmografía de Oshima precisamente por la explicitud de sus escenas sexuales no simuladas, rasgo que pudo haber encasillado a película dentro del género pornográfico en base a los estándares de la época. Situada en 1936 y basada en la historia real de Abe Sada, narra la historia de una pareja cuya vida sexual se ve fuertemente influenciada por cambiantes dinámicas de poder y una fuerte obsesión por el 'sexo' del otro. 


En esencia contracultural y bajo la influencia del director Anatole Dauman, Oshima decide utilizar la historia de Aba Sade para crear una película que refleje las tradiciones y cultura erótica del Japón anterior a la segunda guerra mundial llevando a un nuevo límite el concepto cinematográfico de l'amour fou. El cine de Oshima se caracterizó desde sus inicios por hacer crítica del totalitarismo japones; como podemos ver en Boy, Violence at Noon y Night and Fog in Japan, Oshima utiliza eventos considerados controversiales para los argumentos de sus películas y les da un giro político, convirtiendo las historias en actos reaccionarios en contra de una identidad nacional japonesa represiva. El merito de Oshima es la capacidad de mezclar en sus películas una crítica mordaz, fría y hasta cruel del status quo, con personajes carismáticos cuyas motivaciones no cuestionamos.

Las imágenes, consideradas por muchos como pornográficas, en El Imperio de los sentidos nos revelan sin ningún tipo de velo el acto sexual para sacar de la caverna al espectador de arranque. Oshima consideraba que el concepto de 'lo obsceno' se pone en tela de juicio cuando nos permitimos observar algo que deseamos ver pero que nos prohibíamos ver; es entonces cuando el espectador, al haber visto todo lo que hay que ver, pierde la sensación de obscenidad y la cambia por un sentimiento de libertad.

Sin embargo, es el carácter tan explícitamente sexual el que llevó a esta película a ser mejor conocida por las escenas de sexo no simulado que por el comentario social. La falta de conocimiento del contexto cultural japones, anterior y posterior a la segunda guerra mundial, no permiten al espectador promedio entender 'por qué estamos viendo una película sobre gente obsesionada con tener sexo'. Tal y como ocurre con Saló y esta movida de películas que rompen con los límites de lo que se puede mostrar, es sobre lo que está detrás y alrededor de la historia lo que le da sentido. Por ejemplo, no se pretende que el público actual sepa que en los años anteriores a la segunda guerra mundial, el control militar en japón se extendía en muchas ocasiones hasta la vida personal. El aislamiento de la pareja en la película es una forma de representar la necesidad de aislamiento de los japoneses que no logran plena libertad en el fuero común. Es este mismo aislamiento el que alimenta las 'perversiones' de la pareja; el cambio de roles y la obsesión de ambos con el atisbo de libertad que obtienen mediante su aislamiento y auto ostracismo terminan por corromper la pasión de ambos. 

La historia real está lejos de ser simple de entender, contando con más de una interpretación en la opinión pública antes y después de la segunda guerra mundial. El hecho ocurre en 1936, y la percepción de este anterior a la segunda guerra mundial es dictada por un punto de vista principalmente patriarcal. El japón anterior de la guerra considera a Aba como el resultado de una disidencia en el modo tradicionalmente patriarcal japonés, la considera más como una patología de mujer 'histérica' convertida en criminal. Mientras que, luego de la segunda guerra mundial y causa de un cambio radical en la situación de la mujer japonesa, la historia de Abe se convierte en un ejemplo de lo contracultural, de la disconformidad con el tradicionalismo y el totalitarismo japoneses. En esta nueva narrativa Abe es una víctima de explotación sexual y su propia fragilidad emocional. No es casualidad que en la actualidad esta película aún no haya sido proyectada sin censura en su país de origen, claramente el subtexto del film dejó una fuerte impresión en la sociedad japonesa, impresión que hubiese sido imposible si la película efectivamente no reflejara nada más que sexo en sus escenas.

Finalmente, El Imperio de los Sentidos continuará despertando la controversia a mediano y largo plazo, en tanto la sociedad continúe calificando la sexualidad y todo lo que esta implica como 'obsceno'.

Publicar un comentario

0 Comentarios